El porqué de Jesús

Cuando Dios creó el mundo1 lo hizo con el amor y generosidad suficientes como para que el hombre (el ser humano) respondiera del mismo modo y con el respeto y agradecimiento por todo lo que Dios le había dado.

Lo formó con sus propias manos2 con barro del propio mundo que había creado para él, le insufló vida, le dio una compañera3 para que no estuviera solo y para que tuviera una vida placentera y abundante lo puso en el jardín del Edén4, en el que había todo aquello que necesitaba: comida, abrigo y protección.

Lamentablemente no fue así: el hombre desde el inicio de sus tiempos desobedeció a Dios, tomó y comió del árbol de la vida5 desobedeciendo la única norma que el Padre le dio: «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Gn 2:17.

Pero no quedó ahí la cosa, el hombre, a través de los siglos ha tendido a separarse de Dios. Unas veces poco a poco, otras de forma más pronunciada. Lo hizo cuando el hombre deseaba alcanzar a Dios en los cielos6, en el desierto tras liberarlo de la opresión de Egipto7, en Sodoma8, cuando la Esposa de Lot miró atrás9, Israel en el desierto10-11-12 y un largo etcétera que haría este escrito casi interminable.

A pesar de ello, Dios se ha reconciliado con el hombre por el amor que siente por él, por nosotros. Tomó la iniciativa sin que el hombre hiciera nada por merecerlo, más bien todo lo contrario pues como hemos visto siempre se ha inclinado por separarse de Él, y a pesar de ello Dios no ha cesado en sus intentos por acercarse a nosotros, hasta que decidió dar un paso único en la historia para el perdón de todos nuestros pecados: enviarnos a su único hijo para que a través de él fuéramos salvados y tengamos vida eterna.

Dios estableció las reglas de la salvación13 , la única manera para conseguirla es Jesús. Creen el Jesucristo como nuestro único salvador y mediador entre nosotros y el Padre.

Ahí radica la importancia de Jesucristo: que a pesar de nuestra maldad, de nuestros pecados y de nuestra inclinación a separarnos de Dios, Él no ha cesado en sus intentos por mantenernos a su lado y como último acto universal para conseguirlo nos mandó a su hijo hecho hombre para la redención de nuestros pecados y darnos la opción de ser salvos a través de él.

Jesús vino a la tierra despojándose de toda divinidad para demostrar el amor de Dios padre por nosotros. Vino a enseñarnos cual es el verdadero camino hacia Dios, como debíamos conducirnos y vivir para no separarnos de Él, y como remate dio su propia vida, conduciéndose voluntariamente a la cruz para el perdón de nuestros pecados.

¿Qué más podemos pedir? A pesar de nosotros, Dios nos ama y nos ha perdonado por todos los pecados de nuestros padres y de nosotros mismos. A cambio solamente nos ha pedido una cosa: Creer en Cristo Jesús como único salvador, no apartarnos de su ley y por lo tanto no pecar más14.

Base bíblica:

1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra Gn 1:1
2: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Gn 2:7
3: Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Gn 2:22
4: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Gn 2:15
5: «Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella». Gn 3:6
6: Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Gn 11:4
7: ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo! Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel. No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia; Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán; Sal 78:40-43
8: Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Gn 19:15
9: Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Gn 19:26
10: (…) y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? Nm 14:11
11: Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Dt 8:2
12: Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel. Jos 5:6
13: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Jn 14:6
14: (…) Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Jn 8:11