
En la actualidad es muy común observar la aparición de iglesias cristianas independientes como si de setas se tratara.
Son muchos los que han abandonado iglesias tradicionales protestantes por diversos motivos, la mayoría de ellos centrados en las distintas formas de enfocar la doctrina, el culto o por las relaciones interpersonales con otros miembros o con el pastor.
Es en estos casos cuando alguno o algunos de los integrantes decide marcharse y establecerse por su propia cuenta, es decir: formar una nueva iglesia.
No tiene por que ser un grupo de creyentes los que decidan marcharse, en muchas ocasiones es una sola persona la que “arrastra” a otras fuera de la iglesia y convence a otros para que le sigan, ya que iniciar una nueva comunidad de forma individual es más difícil y complicado, sobretodo desde el punto de vista económico.
Las razones pueden ser diversas: desde casos justificador por problemáticas graves, llamados al pastorado u otros más oscuros y alejados del cristianismo como el simple hecho de crear un negocio y vivir de él.
Estos “nuevos” pastores, habitualmente carecen de unos estudios teológicos fundados en la roca de una institución de prestigio como puedan ser seminarios eclesiásticos tradicionales, escuelas bíblicas de reconocido nombre o instituciones reconocidas con gran prestigio, si no que han obtenido sus credenciales pastorales a través de cursillos online, en seminarios de dudoso reconocimiento o instituciones no reconocidas oficialmente. Algo lógico al buscar una salida rápida a sus pretensiones.
Tengamos en cuenta que el pastor tradicional, el auténtico, pasa años estudiando en un seminario y otros tantos preparándose como ayudante del pastor, y normalmente se suelen quedar en la iglesia a la que pertenecen como sustitutos del pastor en el momento de su jubilación. Es raro que una persona que pasa años y años preparándose se marche a crear su propia iglesia, a no ser que lo haga como misionero y siempre dependiente del consejo de su iglesia nativa.
Por mi propia experiencia, estos centros religiosos suelen centrarse más en la persona del pastor y su entorno más cercano que en la doctrina cristiana. La figura estrella suele ser el pastor y su entorno, en lugar de las Escrituras, Jesucristo, etc.
El comportamiento de estos sujetos suele ser bastante parecido en todos los casos: sus predicaciones suelen basarse en la doctrina del miedo, del temor a una vida eterna en el infierno obviando casi siempre la doctrina del amor, del perdón, de la misericordia y todo aquello positivo que aporta ser cristiano. Suelen ser temas que se repiten una y otra vez, hasta la saciedad.
Otra de las características conductuales comunes en este tipo de iglesias es la habitual opacidad o barreras de cristal en algunos temas, por ejemplo el económico, la gestión doctrinal o las credenciales del propio pastor, esto último siendo algo que nadie se atreve a preguntar pues se enfoca como una falta de respeto al pastor o incluso como cuestionamiento de su autoridad, y en el caso de hacerlo, se suele señalar a la persona como que ha actuado de forma no cristiana.
Muchas de estas iglesias han iniciado su caminar a partir de un núcleo familiar muy concreto: un matrimonio y sus hijos, cuñados, primos, etc. Todo queda en casa, y aunque se suele hacer gala de que las cuentas económicas están a disposición de todos, la realidad es que su opacidad es más que manifiesta ya que es algún miembro de ese núcleo familiar quien lo gestiona todo, sobretodo el tema económico.
En la mayoría de ocasiones no existe un consejo o asamblea que controle ni las finanzas ni al propio pastor, quedando así inútil que pueda ser censurado o llamado al orden en caso necesario. Todo queda a la suerte de una sola persona, con el riesgo que ello conlleva.
En mi opinión este tipo de organizaciones religiosas son muy peligrosas desde el punto de vista doctrinal ya que navegan en solitario en el inmenso océano de la religión cristiana y corriendo el peligro de sufrir un naufragio al no disponer de radares ni métodos de guía en la inmensidad de su camino. No suelen estar supervisadas por un ente externo e independiente o un consejo superior autónomo que pueda no solamente supervisar, también aconsejar, formarse y plantear distintos puntos de vista doctrinales.
Pero lo que personalmente me parece más peligroso desde el punto de vista de la doctrina cristiana es el hecho de no encontrarse en una iglesia que sea fiel a la Palabra, no solamente en cuanto a transmisión de conocimientos se refiere, si no en el ejemplo transmitido por parte de las personas que gestionan el grupo.
Todos estamos expuestos al error, al fallo y por supuesto al pecado, y no habiendo un órgano gestor que supervise cada movimiento de las personas al cargo de la iglesia, el riesgo a irse apartando poco a poco del centro al que debemos nuestra vida eterna es más que probable.
Nuestra salvación eterna depende en parte, de los conocimientos que recibimos a través de la Palabra escrita en las Sagradas Escrituras, el conocimiento de otros cristianos y sobretodo del pastor de la comunidad a la que pertenecemos a través de sus predicaciones. Muchos creyentes nunca han leído la Biblia, y si lo han hecho ha sido a suerte de sus propias interpretaciones. Todos en algún momento hemos necesitado ayuda para comprender las Escrituras, es normal, ¡nadie ha nacido enseñado! Y hay que reconocer que muchos pasajes cuesta entenderlos o interpretarlos de forma correcta y tener un buen conocimiento de La Verdad.
Hace poco tiempo he vivido en primera persona el proceder de una de estas iglesias aunque quizás lo más correcto sería decir que he sido víctima de su proceder.
El primer contacto fue extraordinario, siendo recibidos como se suele decir, con los brazos abiertos. Conocimos a un pastor que parecía sincero, que dominaba las Escrituras de forma extraordinaria y se interesaba por nosotros.
Al principio, las predicaciones parecían interesantes, pero poco a poco se fueron transformando en la típica doctrina del miedo, algo común en este tipo de iglesias o comunidades religiosas.
El final fue realmente previsible, pues el patrón de estos pastores y responsables de este tipo de iglesias suele ser siempre el mismo: ante la amenaza de ser descubiertos, de que su comportamiento e intenciones puedan ser mostrados de forma plausible ante la congregación y sufran el riesgo de ser desacreditados, el ataque siempre es para ellos la mejor defensa. Como el de la mayoría de animales acorralados.
Para ello, suelen acudir a diversos argumentos para intentar desprestigiarte, aunque su principal objetivo será lograr que te marches de la congregación por ti mismo buscando que te indignes, te enfades o te sientas ofendido. Otras estrategias pueden pasar por insinuar que el maligno está en ti, que es el quien te controla. Otros argumentos igualmente tratarán de desautorizarte o desestabilizarte haciéndote pasar por alguien que está contra la iglesia y que tu interpretación doctrinal es errónea
Es de vital importancia, por tanto, saber identificar este tipo de iglesias, investigar primero quien la ha organizado, si es un grupo familiar o de amigos muy cercanos y si son estos los que mantienen el control desde su fundación sin dar opción a otros asistentes a ocupar puestos de responsabilidad.
Las credenciales del pastor también son de vital importancia para descubrir este tipo de instituciones religiosas. Conocer su trayectoria, intentar seguirla a través de las redes puede ayudarnos a hacernos una idea de la seriedad de esta figura tan importante dentro de la iglesia.
Hoy en día podemos ver predicaciones online y consultar la exposición doctrinal de las iglesias de nueva creación, lo que puede ayudarnos en parte a descubrir si son legítimas o no.
Debemos tener en cuenta que nuestra salvación puede depender de la información que recibamos a través de estas personas que pueden condicionarla según sus intereses personales, en lugar de perseguir la salvación de toda la comunidad por encima de sus intereses como persona.
En nuestros tiempos nacen nuevas iglesias como setas en el bosque, pero del mismo modo que no todos los hongos son comestibles, no todas las iglesias son de Dios.
Atención con los lobos con piel de cordero.
