Albert Sabater Pla

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ņQué está pasando?.





Los últimos días han sido un bombardeo de informaciones referentes al frente independentista que han desorientado a mas de uno. La habitual manipulación de la prensa espaĖola tampoco ha ayudado mucho para intentar esclarecer qué había de verdad en las supuestas declaraciones de unos y otros.

Tanto los medios al servicio del Gobierno, como el propio ejecutivo no han perdido el tiempo para poner en entredicho la fuerza del sector independentista, dando por hecho que el reconocimiento de su autocrítica era un signo de debilidad.
Reconocer que no estás preparado para sostener la república cuando tienes enfrente un estado dispuesto a todo por mantener su integridad territorial no es debilidad, mas bien todo lo contrario: demuestra la capacidad de reconocer que se han hecho mal algunas cosas, y ello sin duda es signo de fortaleza política y humana.

Ahora sabemos según declaraciones de Anna Simó que el Govern de Puigdemont prefirió dejar en suspenso la república ante las amenazas del gobierno espaĖol que aseguró tener la intención de usar las armas contra todo aquel que defendiera el Parlament, pudiendo de tal forma haber heridos de gravedad e incluso muertos.
Tomar una decisión de este tipo no es debilidad, es nobleza y responsabilidad política, algo que el ejecutivo central desconoce.

Rajoy se ha dado cuenta que el arma judicial no ha frenado las pretensiones de los sobiranistas. La cárcel preventiva, las amenazas de encarcelamientos desproporcionados han conseguido precisamente el efecto contrario, consiguiendo que mas ciudadanos se sientan cercanos a la independencia como mejor opción de futuro ante el gris porvenir que ofrece EspaĖa. Una EspaĖa con una corrupción endémica de difícil solución, involutiva y sin un futuro alentador.

El gobierno de EspaĖa actúa a la desesperada. Es consciente de la casi imposibilidad de ganar las elecciones de forma aplastante y que el nuevo escenario probablemente volverá a configurar el Parlament de una forma muy similar a la actual o incluso peor para sus pretensiones, confiriendo a los partidos partidarios de la secesión una victoria abrumadora.

A partir de ahora utilizará cualquier excusa para desacreditar el secesionismo, por ejemplo tergiversando las declaraciones de la Mesa del Parlament para que parezca que son fruto de la aceptación de un engaĖo inculcado a los ciudadanos por parte de los políticos partidarios de la independencia.
Declarar que la DUI fue algo simbólico no es admitir una derrota o que se ha engaĖado al pueblo, en mi opinión es una forma de eludir la cárcel, estratégias políticas a parte.
No nos engaĖemos, ante 30 aĖos de cárcel, decir lo necesario para evitar la pérdida de libertad, quizás no sea traicionar el independentismo, si no lealtad con uno mismo y con el proceso. En la cárcel no pueden ayudar mucho a la causa independentista, en libertad, sí.
Algunos han llegado a comparar esta situación judicial con la inquisición, equiparándola con épocas pasadas en las que se amenazaba con la hoguera a aquellos que no aceptaran el cristianismo como su única religión. Muchos se convirtieron con tal de seguir con vida.

El segundo frente abierto, es el relativo a las elecciones del próximo 21 de diciembre.
Como ya he relatado en otros post, la máquina destructiva del ejecutivo de Rajoy funciona a pleno rendimiento. Si hasta ahora se han dedicado a decirnos a todos que no habría urnas, papeletas y referéndum, ahora se trata de descalificar y desautorizar todo lo que tenga que ver con el independentismo, sus actores y las elecciones al Parlament: Facilitar la huida de empresas culpando de ello al independentismo, seĖalar a los políticos independentistas como si fueran el anticristo, acusarles de mentir y engaĖar a la población por un proyecto que según algunos era sabido que no iba a poderse llevar a cabo…

La meta de todo esto es dividir y fracturar, que no le quepa la menor duda a nadie. Europa ya ha dejado claro a Rajoy que no puede volver a utilizar la fuerza, dejándole la única salida de convocar elecciones. Unas elecciones que a pesar de lo que muchos piensan no han sido convocadas por Rajoy, si no por Europa.
Mientras tanto, el ejecutivo central continúa con el único discurso que puede hacer: el de intentar fracturar y debilitar a los independentistas. Ya hemos visto algunas muestras de ello en titulares como “El independentismo frena…” (LaVanguardia), “El independentismo confiesa ahora que maquilló la realidad” (ABC)… Se trata de continuar mintiendo, tergiversando la realidad, manipulando informaciones con el fin de que el independentismo pierda fuelle…

Ciertamente al principio daba la sensación que los partidos independentistas no sabían como presentarse a estas elecciones forzadas. Rajoy no está legitimado para convocarlas, ni aún bajo la aplicación del articulo 155. Al hacerlo se ha pasado por el arco del triunfo el Estatut DęAutonomía que tanto dice defender y que va a restituir y esto pilló desprevenidos a todos.
Algunos pensaron primero que lo mejor era no presentarse, como forma de protesta a la implantación del 155 y la ilegalidad de las mismas, pero rápidamente se dieron cuenta que presentarse era una forma, quizás la mas pacífica e inteligente, de volver a demostrar que el deseo independentista no es obra de un loco ni una demencia colectiva y continuar con mas legitimidad y fuerza a partir del 22 de diciembre.

Lo que parecía una ruptura, al negarse ERC a volver a concurrir con una formación única como hizo con Junts Pel Si (JXS), ha acabado forjando una nueva alianza con Puigdemont en forma de gobierno de concentración, o de frente común al que sin duda se acabará uniendo la CUP bien sea como coalición o con pactos puntuales. Lo importante es que sumen.

El ejecutivo de Rajoy solamente tiene como defensa el ataque contra el  frente independentista, no pone de manifiesto ningún proyecto de futuro para Catalunya, no dispone de un proyecto electoral atractivo para los ciudadanos y ciudadanas catalanes, solamente la destrucción del que consideran en voz baja “el enemigo”

La mejor respuesta ante un estado que lamentablemente lo único que sabe hacer es atacar, es responder con unidad con mas democracia. Hay que ganar en las urnas y hacerlo ampliamente.
En estas elecciones, no se trata de quienes van en una lista u otra, se trata de estar todos unidos contra la aplicación del 155, y a favor de conseguir una amplitud suficiente para restablecer el gobierno legítimo en el Parlament.

La contra es continuar perteneciendo a una EspaĖa corrupta, sin un plan de futuro, perder las instituciones catalanas, nuestra identidad, retroceder en la inmersión lingüística, la escuela catalana…