Albert Sabater Pla

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No defalliu.





Muchos de aquellos que esperaban una inminente independencia de Catalunya se han visto derrotados y desanimados por los hechos que han ido sucediendo desde la proclamación de la independencia en el Parlament de Catalunya.

El exilio y encarcelación del Govern de la Generalitat ha sido sin lugar a dudas un duro golpe para el sector independentista, aún cuando todos sabíamos que la respuesta EspaĖola iba a ser desproporcionada, salvaje y feroz. Pero el hecho de encarcelar a cargos electos de la forma en que se ha hecho, ha desanimado a una gran parte del frente independentista.

No hay que olvidar que el Gobierno de Mariano Rajoy tiene su propia estrategia, cuyo objetivo principal es debilitar el independentismo a toda costa.
El primer paso para conseguirlo fue la implementación del articulo 155, el cese del Govern y encarcelamiento de todo aquel que pudo meter entre rejas. Primero a los que consideraba “cabecillas” de los movimientos pacíficos, los famosos “Jordis” y luego al vicepresident Junqueras y los consellers que no habían viajado a Bélgica.
Con ello conseguían terminar con las movilizaciones (se ha demostrado que no) y con el sistema político que había declarado la independencia.
El exilio del President Carles Puigdemont y los cuatro consellers que quedaron en libertad truncó el plan de terminar de un solo golpe con el independentismo. Puigdemont internacionalizaba el conflicto, buscaba aliados y mostraba al mundo entero las diferencias de dos justicias europeas: la espaĖola, aferrada en siglos anteriores y la belga, anclada en pleno siglo XXI.

El MH President Carles puigdemont escribía una carta en la que animaba a todos a mantenerse unidos, a no desfallecer, y advertía que el proceso iba a ser largo y feroz como ellos mismos habían advertido siempre, y lo hace en un tono de indignación ante lo que cosidera injusticias y ánimo a la unidad como único modo de vencer la injusticia de la aplicación del artículo 155.

Lo que el estado espaĖol pretende es romper el independentismo y lo hará utilizando toda herramienta que tenga a su alcance. Hemos sido testigos de cómo se ha utilizado la política, la fuerza policial, el desprestigio de las instituciones, la presión personal sobre cargos políticos, directores de escuela, y ahora padres y madres a los que se les acusa de utilizar a sus hijos como escudos humanos como objetivo de infundir miedo y temor a todos los que conforman el sector independentista. 
La locura unionista está desatada y funcionando a toda máquina, ya no hay quien la pare, ni siquiera desde Europa, de momento, han conseguido lograrlo a pesar de las duras críticas que está empezando a recibir.
Su plan está empezando a surgir efecto en una parte del frente independentista, ya que muchos están empezando a perder la esperanza de conseguir la independencia de Catalunya y lo mas triste: empiezan a perder la confianza en un Govern legítimo que lo ha dado todo, por lo menos todo lo que tenían en su mano: un buen plan, a pesar de no haber logrado su objetivo, y su propia libertad.
No es justo, que haya personas encarceladas por expresar sus opiniones y llevar a cabo un programa electoral, pero menos justo es aún quitarles nuestra confianza tras el primer revés que sufren. El proceso no es fácil, va a ser duro y complicado, y merecen nuestra confianza.

Nada es imposible. Nada es innegable de forma absoluta. Estamos acostumbrados a ver como las cosas cambian políticamente de un día para otro, y creo que el Govern y las futuras coaliciones que puedan surgir o los partidos políticos que defiendan la independencia o el rechazo al 155 merecen toda la confianza del movimiento independentista. La confianza y el respeto por lo que ponen en juego ante la ferocidad espaĖola: su libertad personal.

La prisión con fianza de la Presidenta del Parlament, Carme Forcadell, deja claro que la estrategia del ejecutivo de Rajoy está cambiando. Ir contra todo y contra todos no ha surgido el efecto esperado. La independencia de la justicia empieza a ser el plato principal en las conversaciones europeas, platós de televisión (extranjera, naturalmente), parlamentos, incluso por parte socios europeos de los mismos partidos que han aplicado el 155.
La imagen de la justicia espaĖola y la seriedad institucional está siendo puesta en entredicho por muchos colectivos, a pesar de que su socio europeo Jean-Claude Juncker, tras su regalo del honoris causa, dijera que los nacionalismos en Europa no tienen cabida.
El giro en la estrategia, sin duda pasará por traspasar todos los casos de la causa catalana que ahora lleva la Audiencia Nacional y el TSJ, al Tribunal Supremo, el que ayer juzgó la mesa del Parlament, el cual estoy convencido pondrá en libertad a los Jordis, los consellers y muy probablemente al vicepresident Junqueras.
AL TS le tocará el papel de “bueno” (o por lo menos de menos malo), del que libera los presos políticos para que todo el mundo vea que las elecciones se llevan a cabo sin cargos electos en la cárcel y así conseguir rebajar la tensión que empieza a fraguarse desde el exterior y conseguir que muchos votantes indecisos terminen declinando su voto hacia partidos unionistas o “constitucionalistas” La intención parece mas una influencia en el voto de las futuras elecciones, que por razones judiciales u organizativas.
Hay que reconocer que si ocurre de esta forma, es una buena jugada del estado espaĖol. Esperemos que no haya muchos que caigan, con su inocencia, en la trampa de despejar el camino a la Generalitat a aquellos que son partidarios de aplicar el 155 y liquidar las instituciones catalanas.

Si el frente independentista pretende conquistar de nuevo la Generalitat, debe mantenerse unido, confiar en los políticos que han orquestado la ruta para la independencia y no fragmentarse con peleas internas, que al fin y al cabo es lo que quieren y desean ver los defensores del 155: la fractura de los partidarios de la república.