Albert Sabater Pla

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ņInvestidura o nuevas elecciones?






El club del 155 ha puesto los motores a toda máquina para mantener la unidad de EspaĖa a toda costa, sin ser conscientes que el iceberg que les llevará al inevitable hundimiento está frente a ellos y les va a ser difícil poder esquivarlo.

EspaĖa vive desde hace siglos con una venda en los ojos que le ha hecho imposible ver la realidad a lo largo de su historia colonialista. Por mucha fuerza bruta que tengas, y EspaĖa de eso sabe un rato largo, no puedes mantener a tu lado contra su voluntad a quien que no desea estarlo, sea por los motivos que sean.

Es más que evidente que el despropósito bananaero de disolver el Parlament y convocar elecciones en contra de los resultados de las elecciones legítimas del 27 de setiembre de 2015 y el referéndum de autodeterminación del 1 del octubre de 2017 ha producido el efecto contrario a los esperados por el ejecutivo de M. Rajoy.
El independentismo ha demostrado no perder fuerza, ganándola con una participación impensable que ha relegado precisamente al partido que gobierna el gobierno central prácticamente al gallinero del Parlament de Catalunya, y cada vez mas cerca de la puerta de salida.
El efecto de Ciudadanos es distinto, ya que a pesar del récord electoral obtenido la historia de sus resultados electorales es una especie de montaĖa rusa, subiendo y bajando según diversos factores decisivos.

Lentamente, parece que Europa empieza a despertar. Si la atrocidad de impedir por la fuerza algo tan democrático como el referéndum del uno de octubre dieron la vuelta al mundo, es ahora el sector judicial el que vuelve, una vez mas, a dar una fuerte colleja a EspaĖa por su falta de independencia judicial, mala calidad democrática y dudoso respeto por los derechos fundamentales.

Volviendo a la configuración del nuevo Parlament, hay que decir que la investidura de Inés Arrimadas es aritméticamente imposible, nadie, salvo PP y quizás el PSOE están abiertamente dispuestos a apoyar su nombramiento y aún así no cuenta con el apoyo suficiente para que se haga realidad, por lo menos legalmente.
El bloque independentista, por el contrario, si tiene posibilidades de formar gobierno, bien sea en primera votación con la ayuda de la CUP o en segunda con su abstención. Todo ello depende de la liberación de Oriol Junqueras y el regreso del President Carles Puigdemont, que se expone a ser detenido nada mas pisar suelo catalán.

Que nadie dude de que la maquinaria judicial hará todo lo posible para dificultar cualquier tipo de combinación en la que el independentismo se vea beneficiado, bien sea manteniendo a Junqueras en prisión preventiva, bien deteniendo a Puigdemont si pretende tomar la presidencia de la Generalitat, o de cualquier otro modo inimaginable hasta el momento en un entorno de democracia sana.


Algunas voces empiezan ya a hablar de una segunda vuelta, idea que cada vez parece ser mas plausible dada la crónica judicial a la que estamos acostumbrados;  Oriol Junqueras no va a obtener su tan ansiada y justa libertad, a pesar de no haber hecho mas que seguir el mandato democrático que le fue encomendado, complicando de nuevo las cosas en Catalunya, hasta el punto de producir un bloqueo en la investidura al Parlament, costumbre tomada como algo habitual por el PP cuando las cosas no salen como él quiere.

Unos nuevos comicios parecen cada vez mas una posibilidad cercana si el president Puigdemont no consigue ser investido el próximo 17 de enero tal y como está previsto.
La semana que empieza es sin duda decisiva para el independentismo, bien consiguiendo la investidura y el comienzo de una nueva andadura, bien como nueva oportunidad para unos nuevos comicios, como última opción para demostrar una vez mas que el independentismo no pierde fuerza, mas bien todo lo contrario: elecciones tras elecciones, los votos a favor de la independencia crecen día a día.

Como es tradición en entre el independentismo: prudencia y expectativa.