Albert Sabater Pla

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Albert Sabater Pla

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Moviendo los hilos desde Europa.





Aunque en Espa–a nadie (o muy pocos) quieran reconocerlo, en Europa son plenamente conscientes de que Mariano Rajoy es un cad‡ver pol’tico.
La desastrosa gesti—n econ—mica que ha vivido el pa’s durante las legislaturas en las que ha ocupado la presidencia, sumadas a los incumplimientos electorales y los esc‡ndalos por la corrupci—n en su partido han contribuido a degradar su imagen en todo el mundo. Los casos de corrupci—n, por ahora no interesan como causa europea, ya que son un problema interno espa–ol con sus partidos pol’ticos, pero si aparecen esc‡ndalos de corrupci—n que afecten los fondos europeos, el tema cambiar‡ radicalmente.

La gesti—n del conflicto catal‡n tampoco ha pasado desapercibida para Europa. La direcci—n que est‡ tomando choca de frente con lo que se supone que significa la Uni—n Europea (o por lo menos con los valores europeos que nos han querido vender). Llegado a este punto ya no es solamente la integridad territorial la que est‡ en juego, ahora tambiŽn empieza a ponerse en entredicho la integridad moral de una Europa que ha mirado hacia otro lado durante este conflicto.
Ciudadanos, pol’ticos, mandatarios y diputados europeos empiezan a reprochar a la Uni—n Europea su inacci—n ante problemas tan flagrantes como la ausencia de derechos humanos, la politizaci—n de la justicia y la manipulaci—n informativa por parte de uno de los pa’ses que la integran.

Aunque desde la Uni—n Europea no han querido manifestarse acerca del influjo que el conflicto en Catalunya est‡ teniendo sobre la econom’a, lo cierto es que est‡ afectando de forma negativa.
Desde que el Parlament aprobara la ley del referŽndum el pasado 6 de septiembre la volatilidad burs‡til ha sido la t—nica habitual en el IBEX 35, llegando el 4 de octubre a una ca’da en picado de un 2,85% perdiendo la barrera psicol—gica de los 10.000 puntos (Cay— hasta los 9.964 enteros). El mensaje de los riesgos que planteaba el movimiento independentista se hicieron evidentes. Bancos como Banc de Sabadell retrocedieron un 6,2% y Caixabank un 5,7% sin duda como resultado al miedo de la fuga de capitales, al que habr’a que sumar las declaraciones incendiarias por parte del ejecutivo de Rajoy y la aprobaci—n del decreto que permit’a, de forma exprŽs, el cambio de las sedes sociales fuera de Catalunya.

La prima de riesgo se disparaba hasta 133 el d’a 4 de octubre, manteniŽndose en una tendencia creciente desde el pasado mes de septiembre.
La Comisi—n Europea augura un crecimiento moderado del PIB para Espa–a del 2,8% al 3,1%, pero admite que hay un actor que pone en riesgo ese crecimiento, Catalunya, aunque por el momento evita cuantificar el riesgo que ello supondr’a.
A pesar de ello, el riesgo existe, y sin duda ser’a un peligro que no solamente afectar’a a Espa–a, tambiŽn, de rebote, a la Comunidad Europea que podr’a sumirse en una fuerte crisis econ—mica si se viera obligada a rescatar a Espa–a de una nueva dificultad financiera.
Los CDR (ComitŽ per la Defensa de la Repśblica) han demostrado su capacidad para bloquear las v’as de comunicaci—n, dejando claro que pueden controlar el territorio cuando ello sea necesario, algo que puede convertirse un importante contratiempo para la econom’a espa–ola.

Este nuevo escenario no pasa desapercibido para aquellos que mueven los hilos en Europa. Son conscientes de que la independencia es algo casi inevitable y prefieren una salida pactada, donde Catalunya acepte parte de la deuda espa–ola a una Espa–a fallida que no pueda pagar su deuda.

No en vano Jean-Claude Juncker ha realizado varios viajes a Espa–a en los que ha discutido la situaci—n del conflicto con el ejecutivo de Rajoy. Quiz‡s el tir—n de orejas mas sonado fue el del d’a del referŽndum, el pasado 1 de octubre, en el que ya le advirti— que deb’a cesar de inmediato las cargas policiales contra la poblaci—n, de hecho por la tarde, a partir de las 14:00h no se produjo ninguna intervenci—n destacable como las que hubo por la ma–ana.
Curiosamente, diez d’as despuŽs del viaje de Juncker a Oviedo en el que acudi— a los premios Princesa de Asturias junto al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, Rajoy optara por la aplicaci—n del art’culo 155 y convocara elecciones al Parlament de Catalunya. ŔIniciativa propia, o siguiendo instrucciones de Juncker, Tajani y Tusk?
En mi opini—n las elecciones han sido impuestas por Europa y de forma plebiscitaria donde por fin se contar‡n votos reales, con censo, urnas y papeletas legales y lo mas importante: bajo la atenta mirada de Europa y el mundo.

Por muchos alardes que Mariano Rajoy y el Partido Popular hacen, est‡n a merced de los hilos que Europa ha empezado a mover. Los movimientos de Carles Puigdemont han surgido el efecto esperado, as’ como las manifestaciones multitudinarias y sobretodo el efecto de encarcelar a cargos electos bajo acusaciones de discutible legitimidad.
Esto śltimo sin duda ha sido un mazazo para Europa, que se ha dado prisa para dar las instrucciones pertinentes para que los dejen libres antes de las elecciones. 

El Tribunal Supremo, parece que va a concentrar todos los casos de la causa independentista, y si sigue la tendencia mostrada con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, quedar‡n en libertad antes de las elecciones, requisito imprescindible para demostrar que las elecciones concurrir‡n sin presiones e influencias pol’ticas por parte de Espa–a.  La ofensiva judicial se desacelera para dar la imagen de que la separaci—n de poderes es real a pesar de las cr’ticas recibidas de todas partes.

Naturalmente, Rajoy no puede dejar entrever que todo esto es obra europea, por lo menos ante el pueblo espa–ol, ya que dejar’a en evidencia su debilidad frente a la cada vez mas evidente fortaleza y convicci—n del pueblo catal‡n.

Las elecciones por parte del movimiento independentista deben abordarse con la intenci—n de arrasar. 72 diputados proporcionaron el 48% de los votos, algo insuficiente si realmente la teor’a de unas elecciones plebiscitarias es cierta.
El 21 de diciembre, el independentismo deber’a ganar con un 55% o 60% de los votos como m’nimo para dejar claro en Europa que Catalunya desea la independencia y que ese reconocimiento sea internacional.