Albert Sabater Pla

Inicio    Biograf’a    Novelas    Art’culos    Comprar   Contacto

Albert Sabater Pla

S’gueme en la
s redes sociales
  


   









Fujimori, Ŕindulto o intercambio de favores?.






Hac’a tiempo que la sociedad peruana hab’a relegado a lo mas profundo de su memoria los hechos hist—ricos mas oscuros y atroces de su historia reciente, ocurridos en la dŽcada de los 90 del siglo pasado, en la que Alberto Fujimori ocup— la presidencia de la repśblica del pa’s sudamericano. Casi 30 a–os despuŽs, Fujimori vuelve a ocupar las portadas de la prensa nacional del Perś y del mundo entero al verse beneficiado de un indulto que lo ha liberado tras cumplir solamente 10 a–os de las penas impuestas.

Fujimori (Lima, 1938) apodado Ňel chinoÓ a pesar de tener ascendencia japonesa, fue acusado de cr’menes de lesa humanidad, corrupci—nÉ y condenado el 7 de abril de 2009 a 25 a–os de prisi—n al quedar demostrado por la justicia peruana su responsabilidad y culpabilidad intelectual en los delitos de asesinato con alevos’a, secuestro agravado y lesiones graves, por las matanzas de Barrios Altos en 1991, donde murieron 25 personas, la Cantuta en 1992, el secuestro de un empresario y un periodista. TambiŽn fue hallado culpable previamente de allanamiento de morada de la vivienda de la esposa de Vladimiro Montesinos por la que se le conden— a seis a–os de privaci—n de libertad.  Siete a–os y medio se sumaban a la colecci—n de condenas con la sentencia en la que fue hallado culpable de apropiaci—n indebida (peculado doloso), apropiaci—n de fondos pśblicos y falsedad ideol—gica en agravio del estado. Total 38 a–os y medio que este se–or deber’a haber estado privado de libertad.

Fujimori ha sido siempre un personaje polŽmico: Acusado de autoritario, en 1992 propici— un autogolpe de estado respaldado por las fuerzas armadas, disolvi— el congreso e intervino el poder judicial. A pesar de ello, las encuestas de la Žpoca le confer’an un 80% de apoyo dado el desprestigio del que gozaba el parlamento peruano en aquel momento. Pero las cosas poco a poco fueron cambiando, hasta que en abril de 2009 fue juzgado por los delitos que anteriormente se han citado.

Las organizaciones pro derechos humanos y la misma ONU no han tardado en levantar la voz contra la liberaci—n del que consideran un genocida que aśn tiene pendientes diversos juicios, como la matanza de seis pobladores en Pativilca.

El proceso (de indulto) al parecer, est‡ lleno de tecnicismos inconstitucionales y lo que para muchos ŇhueleÓ a la devoluci—n del favor hecho al actual presidente de la repśblica, Pedro Pablo Kuczynsky al salvarse de la destituci—n en el congreso por "incapacidad moral" por su presunta implicaci—n en el caso Odebrecht (la red de sobornos millonarios que otorg— la compa–’a brasile–a a pol’ticos de varios pa’ses de la regi—n), al abstenerse un peque–o sector fujimorista encabezado por el hijo de Žste, Kenji Fujimori.
Casualidad o no, muchos lo han interpretado como un acto de traici—n al pa’s, la constituci—n y la legalidad vigente, creando una crisis de pa’s no vista desde hace dŽcadas.

El indulto a Fujimori, ha provocado una crisis en el Gobierno y en el propio partido de Kuczynski, Peruanos por el Kambio, siendo ya tres los diputados oficialistas los que han dimitido ya de sus funciones, quedando disminuida aśn m‡s su ya dŽbil representaci—n parlamentaria (pasar’a de 18 a 15 legisladores frente a los 71 del fujimorismo, en un Congreso de 130 esca–os). A estas renuncias se han sumado las de otros cargos gubernamentales e institucionales.

La poblaci—n no ha tardado en manifestar en las calles lo que califican de Ňinjusticia sin precedentesÓ, Ňtraici—nÓ y de acuerdo pol’tico por encima de la ley en el que se han beneficiado tanto Fujimori como Kuczynsky.

Lo que est‡ claro es que hechos como este debilitan la credibilidad del poder judicial y del propio pa’s, ya bastante debilitado por casos de corrupci—n a todos los niveles.
Fujimori deber’a estar encerrado en la c‡rcel de por vida. Sin excusas, sin trampas, sin devoluci—n de favoresÉ Los que mand— asesinar no volver‡n a la vida, el dinero del que se apropi— no volver‡ para fortalecer al pa’s, a los dŽbiles y a los menos favorecidos que ven en la acci—n del actual presidente una traici—n en toda regla.