Albert Sabater Pla

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EspaĖa ha enloquecido de poder.






Ausencia de división de poderes, poder en manos de una minoría y sin límites, intromisión en la vida privada de los ciudadanos, control de los medios de comunicación y eliminación de los que no le son afines, violación de los derechos humanos, constitucionales y judiciales, intento de control de la población mediante el miedo, la manipulación y la mentira. Intromisión y control del sistema educativo. Cárcel, represión y privación de todo tipo de derechos para todo aquel que se oponga a la ideología del régimen.
Estas características son las que definen las dictaduras y totalitarismos políticos, siendo comunes en todas las que se han sucedido a lo largo de la historia.

Para muchos, la transición de la dictadura franquista a la libertad actual no fue mas que un camelo, un paripé para acallar a unos y contentar a otros. 40 aĖos mas tarde, nos hemos dado cuenta que las sospechas de muchos eran una realidad que ha permanecido aletargada bajo la apariencia de una pseudo democracia para bobos.

Cuando las instituciones y valores democráticos han sido puestos a prueba, sus carencias y vacíos han quedado enseguida al descubierto, mostrando de nuevo la oscuridad grisácea del peor pasado de EspaĖa en el que uno solo se imponía sobre la voluntad de la mayoría.
Son numerosas las caretas que han caído durante esos meses. Aquellos que tanto se han llenado la boca con las supuestas heroicidades democráticas acontecidas para crear los pilares de la nueva nación, han resultado ser los padres, los fundadores de la falacia mas grande de la historia: aquello que nos vendieron como democracia, resultó ser una especie de pacto para que unos no se alzaran de nuevo y otros se mantuvieran callados, contentos, o por lo menos, que no molestaran.

EspaĖa, sin duda, ha enloquecido de poder. Quizás ya sea hora de decir alto y claro lo que muchos catalanes pensamos, muchos europeos empiezan a descubrir, al igual que muchos espaĖoles, empiezan a darse cuenta de las injusticias que se están sucediendo en Catalunya. La falacia no puede continuar manteniéndose hasta el infinito, menos aún cuando el partido que la sustenta ha sido definido como el mas corrupto de europa.

Las decisiones de prisión preventiva injustificadas judicialmente, sin posibilidad de traslados ni salidas para ejercer los derechos democráticos son prueba de ello. Los hechos del pasado uno de octubre, las acciones policiales desmedidas, las acusaciones basadas en hechos de dudosa veracidad contribuyen a desprestigiar la democracia que no en vano está empezando a ponerse en entredicho en europa.

EspaĖa está crecida, fiel a la chulería del chulapo mas auténtico, no ha hecho mas que aumentar día a día su bravuconería ante el silencio del infundio europeo que nos vendieron en su momento y que ya nadie cree; Europa y sus valores son tan intangibles como el humo.
El hedor, el tufo democrático europeo es, no solamente escandaloso, ahora ya molesta. Europa no puede continuar en silencio ante las injusticias democráticas, sociales, judiciales que EspaĖa está cometiendo a un pueblo que solamente desea que la mayoría democrática (70 escaĖos contra 65) se haga efectiva.

EspaĖa ha enloquecido de poder, y no ha dudado en aprovechar la situación política por la que pasa Catalunya para hacer aquello que tanto deseaba desde hace tiempo: desmontar las instituciones catalanas, tomándolas por la fuerza por que sabe que democráticamente nunca lo va a conseguir. Desea acallar las conciencias, ocultar la verdad que los medios catalanes publican… tomar el control de todo y de todos, cual dictadura.

Cada vez siente menos vergüenza para llevar a cabo sus fechorías y si antes lo hacía ocultándose en la complejidad de los tecnicismos jurídicos, ahora no le importa hacerlo a plena luz del día, jactándose, por ejemplo, que harán todo lo posible para impedir la investidura de un cargo electo.