Albert Sabater Pla

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El error de castigar al independentismo





Según algunas encuestas (bastante fiables) el bloque independentista, formado por aquellos partidos que están a favor de la secesión: ERC, Junts Per Catalunya y CUP mantienen una intención de voto en general bastante parecida a otras convocatorias electorales. Si bien es cierto que algunos partidos bajarán en intención de voto, no se moverán de aquellos partidos de ideología independentista, cambiando de una formación separatista a otra como una forma de castigo.

Que estas elecciones se salen de lo común, es algo evidente. Han sido convocadas de forma ilegal por el presidente del Gobierno espaĖol bajo un “amenazante” artículo de la constitución espaĖola con el cual se han servido para convocar no solamente las elecciones, también para tomar por la fuerza las instituciones catalanas y empezar a barrer (o por lo menos intentarlo) todo aquello que forma parte del catalanismo: inmersión lingüística, autogobierno, cohesión socio-cultural, etc.

Este hecho, como he comentado en otros post, cogió por sorpresa a todos. Algunos entonaron el “mea culpa” admitiendo que no estaban preparados para enfrentarse a un estado que según últimas informaciones estaba dispuesto “a todo” para impedir la independencia de Catalunya. Y es que se juegan mucho: dejar marchar la “teta de oro” en un estado completamente fallido es algo difícil de aceptar, sobretodo para un partido imputado por corrupción batiendo records en Europa en lo que se refiere a escándalos judiciales.

Muchos ciudadanos de ideología secesionista, puede que sientan el deseo de castigar a los partidos independentistas desviando su voto a otras formaciones. Sin duda encontrarán muchas razones para hacerlo, pero seguramente la de mayor peso es el miedo de perder mas derechos a razón de las amenazas del Ejecutivo de Mariano Rajoy.
Quizás antes de decidir su voto, deberían recordar que la alternativa es nefasta: EspaĖa ya no puede ofrecer nada. No tiene un plan de futuro para Catalunya, ni siquiera para sí misma. Se trata de un estado fallido, que incluso ha reconocido no poder pagar pensiones mas allá de 2018, habiendo solicitado un préstamo por valor de 10.000 millones de euros para pagar las próximas dos pagas a los pensionistas. La elevada tasa de paro y la precariedad laboral, que provoca bajos salarios y bajas cotizaciones ,no ayudan a mantener en buena salud el fondo de reserva de la Seguridad Social (Hucha de las pensiones) que cada vez está mas vacía. El día en que esta hucha esté vacía, EspaĖa se enfrentará oficialmente a la bancarrota.

Otra de las razones de desvío de voto, es la hoja de ruta independentista. Su supuesto incumplimiento ha sido usado por parte del unionismo como signo de debilidad de los dirigentes independentistas a los que se les ha acusado de conferir una fábula y mentir y engaĖar a la población a la que suponen “abducida”. Quizás antes de efectuar juicios a la ligera deberíamos analizar la situación minuciosamente: Ahora sabemos gracias a las declaraciones de Marta Rovira (ERC) que el president Puigdemont recibió información relevante que comprometía la seguridad e integridad física de la ciudadanía si la DUI continuaba su camino. Al parecer, estaba planeado un asalto al Parlament por tierra, aire y cloacas para proceder a la detención del President y los consellers.
Hay quien pone en duda esta teoría, incluso critica y ataca a aquellos que la plantean, pero en mi opinión, después de lo visto el dia uno de octubre en el referéndum con agentes de las fuerzas de seguridad del estado actuando, a mi modo de ver, de forma poco profesional y legal, creo bastante creíble esta hipótesis.
Ejercer un voto de castigo a los partidos y formaciones partidarias del secesionismo por no llevar a cabo la hoja de ruta, no me parece justo, y a demás puede resultar peligroso: Votar a partidos unionistas es “regalar” votos al vacío, a la falta de propuestas de país, al retroceso cultural y económico, al conflicto, al insulto, a la corrupción, en definitiva a lo que realmente significa EspaĖa. 

Desviar ese voto a los “Comunes” sería un error para el futuro independentista. Ada Colau y su “jefe” espaĖol Pablo Iglesias han demostrado y declarado por activa y por pasiva que no desean la secesión de Catalunya. Prefieren continuar formando parte de un estado fallido, el cual dicen querer reformar y reparar, pero que todos sabemos que eso ya es imposible a estas alturas. Nunca obtendrán una mayoría absoluta parlamentaria como para poder cambiar la constitución o incluso para gobernar el país. El camelo que nos vendieron ha quedado al descubierto cuando se ha tratado de tomar decisiones de país, de estado. Su “ahora si, ahora no”, el “quiero y no puedo”, el “quiero contentar a todos y no contento a nadie” no da la seriedad y seguridad con la que un gobierno debe contar, y menos ante la situación político-social a la que a partir del 22 de diciembre nos vamos a enfrentar. Catalunya necesita un gobierno firme en sus convicciones, serio y que sepa tomar las decisiones oportunas en cada momento, no uno que quiere contentar a todos y que acaba siendo un fiasco total. El efecto “Colau” ha demostrar ser un proyecto fallido, sin futuro, que para tomar decisiones necesita consultar con sus bases, pero solo a una parte de ellas, para tomar decisiones políticas de vital importancia.

Hasta el próximo día 21 de diciembre, la mentira va a ser la tónica habitual entre los grupos unionistas. No tienen otro argumento. No pueden defender una Catalunya próspera con argumentos nacidos de una EspaĖa fallida. Los independentistas, sobretodo aquellos que han visto desinfladas sus pretensiones soberanistas deben estar preparados para abrir sus mentes: mirar mas allá de la simpleza de los hechos y analizarlos y valorarlos de forma objetiva. Por ejemplo, valorar el hecho de que Puigdemont convocara elecciones ante la amenaza de un nuevo ataque feroz del gobierno espaĖol no fue una traición, fue protegernos a todos del desboque en el que se ha sumido un estado en ruina que no quiere perder su principal fuente de ingresos.

El grupo unionista pretende desmovilizar el independentismo, debilitarlo, desacreditarlo, mostrarlo ante todos como una farsa, un engaĖo, pero olvidan que es un sentimiento y un movimiento que ha nacido del pueblo, no de la clase política.
El bloque independentista tiene la victoria en la punta de los dedos, no puede, no debe dejarla escapar. Es una oportunidad de oro, única.