Albert Sabater Pla

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C’nico perd—n.





Ayer el ministro de educaci—n, cultura, deporte, y portavoz del gobierno, ê–igo Mendez de Vigo, pidi— Òperd—n a las personas que se sintieron maltratadas el pasado 1 de octubreÓ.

As’, sin m‡sÉ y se qued— tan anchoÉ.

El pasado uno de octubre, nadie se Òsinti— maltratadoÓ en Catalunya.
El pasado uno de octubre, una gran mayor’a de catalanes ÒfueronÓ maltratados, ninguneados, insultados, reprimidos, ultrajados, humillados, privados de sus derechos, hostiadosÉ y lo fueron por que el partido en el que este se–or milita, el gobierno en el que es ministro, no supo distinguir un acto democr‡tico.

Los pa’ses que gozan de una verdadera democracia, no ÒapaleanÓ a sus ciudadanos por poner urnas, por desear expresar su derecho a decidir de forma pac’fica, aœn cuando el motivo de esa consulta vaya en contra de sus intereses. A eso se le llama democracia, respeto, valor pol’ticoÉ Algo de lo que el ejecutivo del Partido Popular carece.

Pero ah’ no termina el cinismo del se–or ministro. Aœn es capaz de expresar sin sonrojo, que Òvio im‡genes que no le gustaronÓ. Desgraciadamente, hubo catalanes y catalanas que vivieron esas im‡genes en sus propias carnes y no es que no les gustaran es que las vivieron con horror, con miedo, con desconcierto, al igual que fuera de nuestras fronteras, las vivieron at—nitos en otros pa’ses donde la democracia, es sincera, no una palabra arrojadiza, usada siempre bajo los intereses de un imperio contra la colonia que pretenden mantener amarrada a toda costa.

Cuesta creer en la sinceridad de un perd—n si al mismo tiempo la vicepresidenta del gobierno se dedica a despotricar, una vez mas, contra todo aquello que huela a catal‡n. Tampoco ayuda que uno de sus ÒmuchachosÓ, Rafael Hernando, le recuerde al MHP del Parlament, Roger Torrent, que tiene dos hijos y que debe saber a lo que se atiene, el mismo que anteriormente dijo que Puigdemont pod’a acabar como CompanysÉ Al m‡s puro estilo de la mafia siciliana: sin miedo, sin sonrojo, sinÉ vergŸenzaÉ

Por lo menos sincron’cense. Pongan sus relojes del odio en hora para que el estŽreo de su vor‡gine por controlarlo todo, politizarlo todo, destruirlo todo, vaya en el mismo sentido, por que si antes la justicia se tapaba los ojos para ser justa, ahora, en este pa’s se tapa la cara de la vergŸenza.

Es muy dif’cil aceptar un perd—n que no es sincero. Un perd—n mas estratŽgico, que fruto del arrepentimiento de la locura y sinraz—n pol’tica en la que est‡ sumida Espa–a.

Catalu–a no acepta su perd—n.
No lo aceptan los j—venes, los ancianos, ni los ni–os que se vieron apabullados, agredidos por unos hombres que en muchas ocasiones les doblaban en tama–o y que hicieron uso de una fuerza innecesaria para imponer la voluntad de un partido pol’tico que tiene mas de 900 imputados por corrupci—n, que destruye pruebas que lo incriminan, que coloca jueces a su convenienciaÉ