Albert Sabater Pla

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Albert Sabater Pla

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La charlotada.





La situación política que se está viviendo en CataluĖa es tan inverosímil desde el punto de vista de la lógica sociopolítica que a veces no sabes ni qué decir. Son tantas las incongruencias, ilegalidades, abusos de poder… que uno ya no sabe en que centrarse para escribir un artículo.

EspaĖa, fiel a su historia, continúa dispuesta a ser el hazmerreír del mundo. Su “por mis huevos” la está llevando a una situación charlotesca alejada de toda seriedad política digna de un gobierno de la Unión Europea.

Los controles policiales en el parlament y en las fronteras buscando en maleteros por si a Puigdemont se le ocurre entrar en Catalunya para acceder a su cargo, son mas propios de un capítulo de “El show de Benny Hill” que de un país que se presupone serio, con unos pilares democráticos dignos de sus ciudadanos.

Pero EspaĖa es así. O “asín”, tan castiza, tan caĖí, tan… ella. 

El gobierno del PP, con la ayuda de sus socios, PSC-PSOE y Ciudadanos ha entrado en un círculo vicioso del que se ve incapaz de salir. El espiral autoritario, protagonizado por la ausencia absoluta de dialogo y sentido común, está llevándolo, sin ser consciente de ello, al mas estrepitoso desastre democrático.

La hora de hacer política ha llegado. EspaĖa no puede continuar usando la amenaza y la imposición como fórmula para gobernar un país.
Las leyes no pueden ser usadas y promulgadas contra el pueblo, si no con y para el pueblo.

Intentar usar cualquier método para impedir la investidura del president Puigdemont no es solamente vergonzoso democráticamente hablando, es asqueroso humanamente, desgarra la legitimidad de las instituciones y la seriedad del entramado institucional.

La peligrosidad de la “justicia preventiva” es un hecho. Juzgar antes de que se produzca un delito puede traer consecuencias muy graves en un futuro no solamente a nivel político, también a nivel social, pudiendo ser interpretado como una forma de venganza, mas que como una forma de enmendar un problema.

El Partido Popular tiene la intención de ser contundente, pero al mismo tiempo, espera que el problema con Catalunya se resuelva solo. No dispone de una estrategia ni de un plan definido, actuando de forma improvisada, grotesca y sin sentido ante cada movimiento que da “el procés”.

Todo esto, sumado a los casos de corrupción, la fuga de votantes de clase media y pensionistas hacia Ciudadanos, están conduciendo al Partido Popular a un proceso de “implosión” que acabará llevándolo a su propia destrucción si no efectúa un cambio radical en su política. Ya no es suficiente un cambio de personajes políticos, lo único que puede salvar al partido popular de futuras derrotas electorales tan brutales como la vivida en Catalunya es sin duda una “refundación” política de arriba a bajo, algo que todos sabemos que por su afán por el “conservadurismo” jamás llevará a cabo.

Para el independentismo sin duda una buena noticia, para la democracia en general, si no es algo que ocurre pronto, EspaĖa se ve abocada a un desastre sin precedentes.

Mientras se dediquen efectivos sin precedentes para buscar a presidentes en maleteros en lugar de a delincuentes reales, no se podrá usar con propiedad la palabra "democracia".

Charlotada...